Cuando ganamos tiempo para nosotros, nos estamos dando espacio para gozar de lo que es nuestra propia vida a través de la memoria. Lo hacemos al mirar fotos en las que nos reconocemos con alguien en un álbum, sobre una repisa o en el celular; lo mismo sucede cuando en un café o en el radio o al pasar escuchamos una canción que nos recuerda algo
